viernes, 18 de mayo de 2012

Bienvenidos a la economía creativa

La creatividad se define como la generación de nuevas ideas o conceptos, o de nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos, que habitualmente producen soluciones originales. 

Por topgold

Vivimos en una economía creativa. Todas las empresas necesitan del elemento creativo y no sólo aquellas que hacen de la creatividad su negocio (publicidad, arquitectura, moda, música, cine, diseño, software, etc). Incluso en las industrias más tradicionales se están incorporando los valores creativos para lograr diferenciar productos y mejorar los procesos. Así, los elementos intangibles, como las marcas o el diseño (que derivan de la creatividad) pasan a ser aspectos fundamentales de la oferta de productos y servicios.

Las industrias culturales y creativas, durante los últimos años, han sido los sectores con mayor dinamismo y crecimiento en el primer mundo, surgiendo en su ámbito grandes oportunidades y nuevos modelos de negocio. En este fenómeno ha tenido un papel protagonista la aparición y difusión de Internet, que ha supuesto la desintermediación de muchas actividades y la democratización de la cultura, la cual ha dejado de ser patrimonio exclusivo de las clases acomodadas.

Netflix, Spotify, Bubok o Booquo, son sólo algunos ejemplos de empresas que desafían el status quo de industrias en las que se están produciendo grandes cambios. Hoy en día, existe la posibilidad de producir y distribuir contenidos creativos a un coste casi nulo y esto supone la ineludible obsolescencia del "modelo físico" donde los intermediarios acaparaban la mayoría de los beneficios generados.

Pero volviendo al nivel organizativo, los beneficios de una empresa orientada a la creatividad son muchos, independientemente de que pertenezcan o no a la industria creativa, ya que puede permitir, entre otras cosas, afrontar los siguientes retos:

  • Encontrar nuevas oportunidades de negocio.
  • Mejorar nuestros productos, servicios o procesos.
  • Encontrar soluciones para problemas complejos.
  • Comunicar adecuadamente el valor que le ofreces a tus clientes.

Concretamente, a la hora de afrontar estos retos, existen numerosas técnicas creativas: desde el famoso "Brainstorming" y sus variantes, a otras más completas como el SCAMPER. En un futuro (que espero que no sea muy lejano), tengo pensado dedicar una cuantas entradas a diferentes técnicas creativas, pero de momento os dejo esta recopilación de Neuronilla.

Antes de terminar, me gustaría decir que más allá de la aplicación puntual de las técnicas creativas, en mi opinión, una empresa debe controlar su proceso creativo y asimilarlo en su cultura y en su estrategia dando la posibilidad, a todas las personas de la organización, de participar en él. Como dice Ken Robinson:

 "la creatividad se aprende igual que se aprende a leer"

Y para mi, esto es aplicable tanto a personas como a empresas ya que ambas deben de descubrir y entrenar su músculo creativo.

Fuentes: 1, 2, 3

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